Granos de luz

Granos de luz,

arena lluvia de playa lejos con su dorado,

lejos como la luz y su fuente misma.

Al fin todos los pájaros le silban al mismo sol el mismo día

en cualquier país patria de su trino,

y da igual el tiempo y el espacio pues siguen los granos de luz

cayendo y da igual el tiempo y el espacio que se interpone

entre un amor grande

o

entre un deseo inextinguible.

Aún en la penumbra siempre un farolito minúsculo proyecta luz

desde un punto recóndito

de su aurícula,

y siempre alguien la recoge con un espejito entre las manos.

Bucle ambarino.

Cálido eco.

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Ederlezi

Bailando lenta y seductora, mariposa ebria

con las alas extendidas,

tarareando ederlezi por la cocina, entre las sillas,

hipnotizada,

extendidas las alas y un velo como un ramillete tibio,

flores de lavanda.

Olvida que alguien

ha disparado al fondo de la canoa y llevamos

pesadas ropas y zapatos,

que suenen los vientos

que se agiten las telas de colores,

queda un trago de agua salada para brindar

por los pétalos abiertos.

Baila por la casa, ajena al fondo que existe

bajo el piso de cemento, ajena a que ahí,

abajo,

se oxida el brillo de los trombones.

Radiante, flota

y hace la danza

como su estuviera a punto de reventar en luz

la primavera.

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Y emprender el camino

Y emprender el camino

con tanto sol en las manos como equipaje ligero

de una huida

 

con ojos de norte y gaviotas,

pies ansiosos de hierba.

 

Y emprender el camino

el peor momento posible,

pero con sol en las manos como si fuera

a iluminarte.

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milagro de 2003

la llama entre los árboles, brezos agachadizos,

ardiéndose por dentro el mundo a partir de ahí, marcando

por siempre las líneas de las manos.

-el futuro estaba escrito

 

milagro como una estación recurrente entre verano y primavera,

no volverás, que ya eres eterno, llama tocando a la puerta del bosque.

entre los libros, en la escalera al cine, en la plaza de la catedral,

desnudo milagro profano hecho de carne torpe como la mía.

milagro que en las noches me elevaste a los altares

cambiando el pacto convenido entre el redentor y el irredento

milagro de ojos hondos, todos los mundos precisan de tu mundo

y del olor que arrastras cuando sin peso hiendes el aire,

 

milagro, llama llamada a prorrogar la vida.

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Si bajo un palmo de agua

Si bajo un palmo de agua

la luz oscila y se amplifica y no hay nadie

al otro lado,

nadie más que el sol,

trémulo sobre la la lámina como de mercurio derramado;

 

si eso es todo hoy y mañana igual y sucesivamente día tras día

no asomas por aquí a la salitre

a comprobar que no me deje ir fatalmente mar adentro

flotando como un tablón a la deriva;

 

así, con todo, permanezco levemente sumergido entre dos mundos,

hacia arriba soles y lunas,

viajando quedamente a las mareas.

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Respiro

Tras mecer las copas de las ramas de los nidos altos,

tras

acariciar la vocación canora de los campanarios,

viene,

airecito espirado cordillera arriba

(allí donde las pezuñas restallan salvajemente en la grava suelta)

allí espirado

(donde moran los cóndores y

algunos dioses y

algunas diosas)

y venido altura abajo bruma,

bruma que ha de venir abstractamente

no alma y cuerpo de bruma,

no,

idea de la bruma tan sólo,

aquí te esperan ansiosos

pulmones anhelantes de cambiar

la noción de humo de ciudad bombardeada por

algunos otros dioses o

algunas otras diosas.

Aire sin cuerpo de aire y

sin alma de aire

aire abstracto, aire no para respirarse,

aire para ser tomado

en bocanadas, serenamente flotando boca abajo

sobre el agua.

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No es mi hogar pero se le parece

No es mi hogar pero

se le parece,

con ventanas como ojos abiertos por donde se cuelan la luz y las abejas y,

en días felices,

la llovizna alegre.

No es mi hogar pero huele a leña y tiene

todo el calor y brazos abiertos si, de lejos, tirito.

Será que no tuve nido, no más que un hatillo donde porto la suerte

de las apátridas, será que nací en la calle y

cuando el sol se retira

la ausencia de techo es el techo mismo.

No es mi hogar pero acoge mi ropa y mi cansancio y el aire exhalado

de mi sueño.

Me repito que no,

que no es mi hogar, no podrá nunca serlo, pero,

se le parece.

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