19/10

Me pinté la cara como apache y cuidé mis trenzas

para pedirte perdón por matar al ciervo

pero qué ridículo

con las palmas hacia arriba,

qué fuera de lugar agazapado en la pradera

–            necio rostro pálido

no sabes del dolor de una brizna de hierba.

 

Aún no existen las campanas de luz de los faros

costeros pero

tal es el relámpago que nace de tus ojos

alumbrándome la torpe cabeza baja que lamenta

el silbo,

el aire y lo certero

del flechazo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s