Estuve dos veces una vez en Montevideo

Una vez estuve en Montevideo,

estuve dos veces una vez en Montevideo

a la ida y

a la vuelta

y ahí lloré

un poco

a sollozos, como

quince segundos

mientras hablaba en un teléfono kilométrico.

Comí empanada, tomé café y no quería

no volver,

lloré cuatro lágrimas

tres por el ojo derecho y una

por el otro,

¡qué disparidad!

y me sacudí la arena que traía en la voz

y la sal sobre el suelo de la estación.

El pensamiento que me asalta es

si

cuando vuelva

-porque he de volver-

será la misma la ciudad con las hojas de sus árboles mudadas

renacidas

otras

igual de verdes o parecidas.

Esa es

la paradoja de Teseo,

no podemos afirmar

ya lloré estas mismas lágrimas por ti, Montevideo

porque

muerta y remplazada cada célula nuestra

nuestros ojos son ya otros ojos

aunque la mirada sea

la misma.

Qué lejana y qué hermana

ciudad expuesta al Plata

con mis pasos breves guardados y descalzos,

 

qué vívido el recuerdo.

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Un comentario en “Estuve dos veces una vez en Montevideo

  1. Fatima

    Hola
    Muy bonito:
    “Estuve dos veces una vez en Montevideo”

    A veces las palabras anidan en algún lugar desconocido del alma
    Y cuando escribimos hablan

    Un beso
    Fatima

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