Reseña pampina

Me rozó un caballo bagual

porque quiso y traía yo cara de mata ribereña,

dos sediciosos paciendo

el verde tierno y alguna prímula

-que viene presta la primavera-

de pétalos coloridos y dulces

coloreando los dientes del bagual y

los dientes míos.

Nada de montarlo

de montarlo nada,

mirarlo a secas batiendo quijada en su libertad consciente

serenamente insurrecto borrando las marcas

de la servidumbre

en cada galopar furioso.

Hace frío por estos llanos

pero…

hace mucho frío en la hora primera

pero…

qué lindo sol y sus llamaradas

prendiendo el pasto, la silueta de mi amigo nuevo que me guía

adonde los rebaños libres que no son rebaño,

son familia levantisca como el astro

que se eleva a iluminar

no tocando jamás techo.

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