Jamás en los valles lunares

Jamás en los valles lunares se encontraron como ahora
dos cuerpos acumulando
tanta soledad en sus pliegues,
en la piel desértica casi sepia, extrañada tanto tiempo.
No, ni en Vallis Baade ni en
Vallis Planck,
tanto tacto hirviente a baja gravedad,
cuando
es honda, carnal
la tristeza y así, carnalmente
la disipamos,
lejos de la tierra y de las miradas lascivas
de los satélites.
Allí
en la luna se completan,
ríen y lloran a partes iguales
los amantes que
cuando se levantan bien amados tienen además unas vistas
inigualables.

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