Haurtxoak

Qué bien mece Olatz
las barrigas orondas tensas y a los pececitos que nadan
en su melodía y otros mares más orgánicos
más corporales.
No le cuesta casi,
placentero parto de voz y arpa
llevando serenidad y eco más allá
de las montañas. Puede morir sin
desaparecer
el canto
-privilegio de casi todas las almas
que llevan otras almas dentro, infinita muñeca rusa-
y seguir resonando siglos,
quizá ininteligible pero eterno,
hacia el sur o hacia el norte, allí donde haya oídos
erizados.
Nana, canción de luna,
marea ligera moviendo leve las barquitas y las cunas,
legado preciso
tierno remedio.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo A lápiz

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s