Hambres

I

El beso es
a veces
la única comida del día,
así
los pobres
mordemos
cuando besamos.

II

No escondas el hambre
desviando la mirada hacia la bandada
de banderas blancas
que pide tregua festoneando la tarde,
salivas como un vampiro si retiro la melena
de mi cuello.

III

Flacos,
sí,
con todo el sabor
en los huesos,
yo te devoro
tú me devoras;
círculo vicioso
literalmente.

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