La frontera

Por detrás de la cascada
pasó un buen día
huyendo de un verbo pretérito
Ms. Laberinto.
La luna estalla como un plato llano muerto de hambre.
Se ven otras formas de todo lo conocido
a través del agua turbulenta,
además las raíces de los árboles claman hacia arriba
si miras haciendo el pino.
El alma pesa más que el cuerpo a veces.
Contra la cara musgosa de la pared
se tiñó de verde Ms. Laberinto las enaguas,
era lo único que cubría su cuerpo en la fuga,
y un sombrero de copa repleto de palomas.
La frontera es difusa por la niebla, pero tajante
entre el cuerpo y el alma.
Una jauría de sabuesos olfatea
el rastro estéril en el barro y el ramaje,
no deja huella quien viaja
a un pie del suelo
como los ángeles.
La antorcha de la luna es breve, leve, ya casi estalla,
avancemos.
Deja que se llenen sus palmas
de agua por un segundo,
tal vez al otro lado no llueva casi nunca
ni se llore
a cataratas.
La luna estalla como un plato llano muerto de hambre.
El alma pesa más que el cuerpo a veces.
La frontera es difusa por la niebla, pero tajante
entre el cuerpo y el alma.
La antorcha de la luna es breve, leve, ya casi estalla,
avancemos.

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