Corazón

Qué cálido corazón rojo que se abre
como una granada rajada y supurante
goteando al modo
de un alambique melancólico,
lloroso en el recuerdo de la fruta.
Qué blando y carnoso me late en las manos, me siento
un mohawk cazando ciervos,
-gratitud, madre-
un cirujano novel emocionado
un psicópata sin remedio.
Corazón dejado ante la puerta,
no sé bien qué hacer con este presente
hermosamente macabro
macabramente hermoso y
ante la puerta
sin remite.
Lo pongo junto a mi oído y escucho
el arrullo del mar rojo,
un ejército de tambores marcando los segundos y las horas,
un campanario tocando a muerto.
Todo eso cabe
en un corazón desprendido del cuerpo, sin traumas,
qué aventura
esta paternidad sencillamente aceptada,
es enfermizo mecerlo y cantarle
arrorró mi niño rojo y caliente,
a veces le miro y me parece
que se parece a mi corazón
y
un poco al tuyo cuando sonríe y
murmura pum pum recostado en la almohada.
¿qué haces aquí? ¿quién te envía?
Poco importa eso ahora, ya empiezo
A quererte, a abrigarte,
a existir en tus recuerdos
contándote cuentos
para dormir.

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