Las expropiadas

Allá van las expropiadas
y van felices, sonríen.
Míralas sonreír.
Son dichosas.
Les llenaron los bolsillos y
las manos
en el suspiro que va de la noche
al día
y viceversa.

Tienen donde ir,
una nueva casa,
grande
de enormes salones
donde altas estanterías vacías esperan a
ser ordenadamente llenadas
con la memoria de lo que fuimos y la obligación
de estar agradecidas.

Allá van los expropiados,
en largas caravanas
por los caminos
silbando,
apartando la hierba crecida.
¿Los ves bien?
Les sigue una gran serpiente,
un séquito inabarcable de porteadores,
ya desfallecidos de cargar
los gigantes baúles del desarraigo.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s