Salmos (III)

Las manos van al pan
niños y niñas.
Nos enseñaron
tan bien.
Será por eso que nos untamos y nos empapamos como
quien sumerge la miga
en una yema amarilla y tibia
y se relame luego en el pupitre
durante toda la tarde.
Qué bien nos enseñaron
niñas y niños que
las manos van al pan.

——————————————————————-

Me voy con el diablo y su tridente
lo confieso y no sé
si hay alguien escuchando
al otro lado de la translúcida
celosía
pero
la noche es nuestra en medio del azufre y las
llamaradas
vamos
a gritar
el diablo y yo
aún sin saber si tiene sentido
porque
igual
no hay nadie escuchando
al otro lado de la translúcida
celosía.

——————————————————————-
Mueves
más músculos
corriéndote
que arrodillándote
y que incómodos los reclinatorios pensó la beata al fin convenciéndose de que
mueves
más músculos
corriéndote
que arrodillándote.

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