Lluvia de Gemínidas

Sale esta noche desde la puerta
tres metros a la calle
sin camisa,
a dejarse quemar por los brillos que
como cabezas de cigarros
se deslizan en el aire oscuro,
a dejarse bañar por la luz
breve y dolorosa
(pues dolorosa es la fugacidad de las cosas hermosas)
que viene nacida casi desde tan lejos
como el nacimiento
de la palabra madre.
Hay más,
cazuelas recogedoras de luciérnagas repartidas en la azotea y
una lista con cien buenos deseos
que pedir a la lluvia.
Noches como hoy se le abren los párpados
como el pico de un pajarito que pía su hambre,
e igual reclaman las cosas que sin duda merecen.
Ignorante quien piense que él no puede
guardar luz en botellas o en
los bolsillos y hacer
que se le cumpla cada palabra que acuna convirtiendo en texto sagrado.
La lluvia
siempre la lluvia
(que mueran los paraguas),
tornándose en riachuelos,
fluyendo brillo blanco,
igual venga del cielo
que de la mirada encendida
que nos devuelven
lloviendo los espejos.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo A lápiz

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s