Los amantes de Z.

Los amantes de Z.
se aman fuera de la norma,
dentro de sus calabozos.
Z. no es buen lugar para eso
ahora que vive sitiada y la hostigan desde la frontera
con bombas de nada,
-de modo que ese vacío expansivo que se traga la luz
y la fruta de los árboles va borrando hasta las huellas
de las aceras-.
Así que los amantes se cosen mariposas vivas a la cara,
se sienten flores precoces
y el cosquilleo de las alas los
eleva
sobre la hierba rala
dos tres cuatro
centímetros
cinco seis
más, un palmo
más, cien
doscientos metros hasta que Z. es un nido de lucitas
y minúsculas chimeneas.
Es la escapatoria necesaria,
la perspectiva para ver
el bombardeo desde lejos
sin dolor
como un espectáculo pirotécnico de fin de año.
Ahí encuentran los amantes el lugar exacto
donde irse desconociendo
donde irse descosiendo
las suturas
las ropas
los versos.

Anuncios

Deja un comentario

Archivado bajo A lápiz

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s